jueves, 29 de abril de 2010

COMUNA DE PROVIDENCIA: LA ESPERANZA BLANCA

La cultura visual, ya sea la tapa de un libro, los diseños de la ropa o una pintura, nos habla de la ideología de quienes la produjeron. Seleccionar que color utilizar, los diseños aplicados o el gesto de quienes son representados no es una acto arbitrario, sino que una opción guiada por la forma ver el mundo de quien construye dicha obra.

Recientemente, en la ciudad de Santiago he visto perplejos como el anterior enunciado se hace más evidente que nunca. En el territorio de la Comuna de Providencia se ha desplegado una campaña municipal de promoción de la comuna, bajo el lema “Me encanta Providencia”, la que aparece en paletas iluminadas junto a paraderos de microbuses y en diversos lugares estratégicos. Este lema está acompañado con una foto de gran tamaño de una persona que presenta una relajada sonrisa, sobre un fondo blanco que trasmite mucha luz.

En principio esta propaganda no me pareció nada especial, pero al cruzarme con ella en varias calles de esta comuna por donde transito, de pronto emergió un patrón en la selección de las personas utilizadas en las fotos, el cual se puede demostrar por las cosas que dichas personas no son o no tienen:

1) Ninguna tiene la piel morena
2) Ninguna tiene rasgos indígena, africanos, árabes o de cualquier otro grupo racial distinto al europeo
3) Ninguno es crespo
4) Ninguno de los hombres presenta barba

Este patrón, por medio de las personas elegidas, normalmente conocidas dentro de la industria de la publicidad como “modelos”, precisamente trasunta cual es el “modelo” de persona que la Municipalidad de esta comuna define como su ideario de habitante. Pecando de ingenuo, es muy probable que cuando la empresa publicitaria mostró a las autoridades edilicias esta propaganda, a los funcionarios no les pareció extraño que las características arriba reseñadas no estuvieran presentes. En su imaginario únicamente ser blanco de aspecto europeo es aceptable para representar a la población de esta comuna.

La cultura visual es inevitablemente un acto político, un medio de trasmitir un ideario de sociedad y establecer los límites de lo aceptable. De este modo, parece que las autoridades de Providencia revelan un pensamiento racista, tratando simbólicamente de establecer un territorio idealmente “blanco”, en el medio de una ciudad mestiza y morena.


Luis E. Cornejo B.

jueves, 7 de enero de 2010

Impacto del Rally Dakar en Chile

CARTA PUBLICADA POR EL DIARIO ELECTRONICO EL MOSTRADOR
(http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/01/06/el-negativo-impacto-del-dakar-en-el-desierto-chileno/)



Sr. Director:

A pesar del paso del tiempo, las particulares condiciones del Norte Grande han permitido la conservación de significativas evidencias de las ocupaciones humanas que allí se han desarrollado durante más de 10.000 años, tales como las momias chinchorros, aldeas, cementerios, talleres líticos y los restos salitreros.
Entre estas están las huellas troperas: surcos que dejaron en tiempos prehispánicos las caravanas de llamas que conectaron por miles de años los distintos espacios poblados de la zona y durante los siglos XIX y XX, las carretas tiradas por mulas que hicieron posible el funcionamiento de las oficinas salitreras y otros emprendimientos mineros.

Hoy estamos ad portas de que una nueva huella quede marcada, quizás por siglos o milenios, en el desierto.

Pero no será una huella que ayude a comprender como se conectaron los pescadores y recolectores de la costa con los agricultores del Loa y el Salar de Atacama hace 1.500 años o que sea el reflejo de las actividades mineras pretéritas, que generaron un autentico “Paisaje Cultural” hoy reconocido como “patrimonio de la humanidad”.
Durante este mes de enero se desarrollara la etapa chilena del Dakar 2010, una competencia de marcas que recorrerá cientos de kilómetros del desierto, y que, a pesar de los esfuerzos del Consejo de Monumentos Nacionales, impactará evidencias arqueológicas únicas, generadas por nuestros antepasados que habitaron en el espacio más árido del mundo.

La promoción turística de Chile, justificación central para autorizar la competencia, se contrapone con el hecho de que los lugares de Chile más visitados por extranjeros son zonas con ambientes lo más prístinos posibles y ricos en evidencias arqueológicas, sin mucha actividad humana actual.

Por ello consideramos absolutamente injustificada la destrucción del frágil ambiente
desértico y del patrimonio cultural que éste alberga para que Chile aparezca un micro segundo en las cadenas televisivas del mundo y para que algunas empresas obtengan jugosas ganancias

Como Colegio de Arqueólogos de Chile A.G., hacemos un llamado de atención a nuestras autoridades para que no permitan que se genere sin razón una nueva cicatriz en el rostro de nuestro desierto y se destruya nuestro patrimonio cultural.

Daniel Pavlovic, presidente del Colegio de Arqueólogos de Chile A.G.

sábado, 26 de septiembre de 2009

DEBATE PRESIDENCIAL Y LA LEGITIMIDAD DEL PODER

El poder de las autoridades a través de la historia se ha constituido en base a dos ejercicios distintos. Por un lado está su capacidad de ejercer represión sobre quienes viven dentro del territorio que reclaman como parte de su dominio. Esto quiere decir que si vives en un territorio determinado, los que ostentan la autoridad tiene la capacidad de obligarte a aceptar su dominio. Esto se ha logrado por el ejercicio de la fuerza y la coerción. Si yo vivo en Chile debo aceptar el derecho de las autoridades constituidas o si no terminó en la cárcel. No obstante, junto con este poder represivo, las autoridades siempre han necesitado legitimar ideológicamente su dominio y así intentar mantener la lealtad y aceptación de los gobernados. Esto deriva del hecho que gobernar por el sólo ejercicio de la represión no produce estabilidad y garantiza que surjan fuerzas que busquen liberarse de dicha represión.

En este proceso ideológico -esto quiere decir en términos simples un sistema de ideas que intenta hacer parecer “natural” a algo que es esencialmente arbitrario- se ha recurrido al derecho por descendencia, por ejemplo de una figura totémica fundador del linaje, grupo o nación, el derecho por tener una vinculación especial con lo divino en contraposición de la mayoría que no tiene esa facilidad o, más recientemente, aducir ser quienes tienen el real conocimiento de que lo la sociedad necesita para progresar. Hoy en Chile, como en buena parte del mundo occidental, este legitimación proviene de la ideología que las autoridades representan la soberanía popular por medio de Democracia Representativa, razón por la cual todos debemos aceptar el dominio establecido por quienes resulten electos.

El sostenimiento de la ideología dominante requiere de ritos que deben ser desarrollados por los gobernantes periódicamente. Estos deben ser eficientes en mantener a los gobernados convencidos que las ideas acerca del poder son plausibles y, por lo tanto, dispuestos a acatar la situación política existente. A través de la historia estos ritos han incluido sacrificios, fiestas o desfiles militares, pero en el contexto contemporáneo esta ritualidad se ha concentrado en las posibilidades que ofrecen los medios audiovisuales para que la clase política construya un discurso coherente para los gobernados.

Dada esta situación, cabe preguntarse si hoy en Chile la ideología de la democracia representativa es realmente eficiente en legitimar el poder, es decir si el acto democrático se puede apreciar como realmente representativo (esto no quiere decir que sea realmente representativo), cosa que creo que entro en un camino de descredito muy claramente destacado en el primer Debate Presidencial trasmitido por la Televisión Nacional. Es un lugar común decir que la “política se ha alejado de la gente”, pero más allá del cliché es evidente que la actual elite política ha dejado de realizar de manera correcta los ritos comunicacionales y cada vez la gente cree menos en la posibilidad de ser representado. Solo basta ver la edad del padrón electoral para darse cuenta de esto.

Obviamente, si una ideología política deja de ser efectiva, la forma de poder que sustenta será remplazada por otra. De hecho, es América Latina ya has varios casos en que la ideología de la democracia representativa han caído en descredito y lo que ha surgido tras ella es la ideología del Hombre Fuerte con tintes mesiánicos, tal como Hugo Chávez y Evo Morales. Lamentablemente muchas veces este proceso ocurre en un contexto donde toma relevancia la otra base de sustentación del poder, la represión.

Luis E. Cornejo B.

lunes, 31 de agosto de 2009

LOS MAPUCHES Y SERGIO VILLALOBOS

Como ya es común, en la edición de este domingo del diario El Mercurio (30/08/09), el historiador y Premio Nacional de Historia Sergio Villalobos intenta argumentar que las exigencias culturales y territoriales mapuches carecen de respaldo histórico. Entre sus argumentos destaca que los actuales descendientes de la etnia que habitaba el sur de Chile en el momento de la llegada de los conquistadores europeos, se encuentran muy mestizados, la mayor parte de ellos vive en las grandes ciudades y no tienen mucha conexión cultural con la tradición Mapuche.

Esta argumentación rebela el total desconocimiento de este historiador de las complejidades sociales, ideológicas y culturales involucrados en la conformación de una etnia. Desde un punto de vista biológico, la mayor parte de las etnias no son genéticamente pura, sino que producto de un largo proceso de mestizaje que va modificando permanentemente su acervo biológico. En todo caso, ante la carencia de estudios genéticos extensivos, basta con recorrer el territorio mapuche para reconocer en un parte importante de sus habitantes el fenotipo indoamericano. A la vez, es evidente desde cualquier punto de vista que no se puede esperar que la cultura y forma de vida de la actual etnia mapuche sea la misma que hace cinco siglos, después de un largo proceso en que fueron anexados a la fuerza al estado chileno, puestos en una situación de marginación social y económica y objetos de una fuerte represión sobre los aspectos básicos de su cultura (lengua, religión, organización social, etc.).

El complejo proceso histórico que ha llevado a la actual situación de los grupos indígenas, sin duda está marcado por dos posiciones básicas; por un lado la Nación chilena, mestiza pero dirigida por una elite europeizada, que ha ocupado permanente la posición de dominio y, por otro lado, las etnias indígenas que permanentemente han sido dominadas. Esta inequidad debe ser resuelta por el Estado, logrando un proceso, que sin pretender volver al pasado, siente las bases para la adecuada reparación de las injusticias que el mismo Estado avaló durante un largo tiempo.

Sin duda, la posición de Sergio Villalobos, más que una opinión “objetiva”, corresponde a una posición ideológica sobre la constitución de la Nación chilena, en la cual se niega la diversidad cultural, muy al estilo de los conceptos propuesto en el corazón de la Dictadura Militar que asoló Chile entre 1973 y 1990. Otras implicaciones, más bien políticas y de esferas de poder económico son obvias, especialmente considerando la permanente tribuna que ha dado El Mercurio a este historiador.

Luis E. Cornejo B.
Arqueologo

lunes, 24 de agosto de 2009

ASESINATO DEL COMUNERO MAPUCHE JAIME MENDOZA COLLÍO


DECLARACIÓN PÚBLICA DE RECHAZO AL ASESINATO
DEL COMUNERO MAPUCHE JAIME MENDOZA COLLÍO


Los arqueólogos titulados y licenciados que suscribimos esta carta, queremos manifestar nuestro profundo rechazo al asesinato cometido en contra de Jaime Mendoza Collío, el pasado miércoles 12 de agosto del presente año. Nos sumamos a las declaraciones efectuadas por la sociedad civil, comunidades mapuche, determinados gremios y colegios profesionales, expresando nuestro dolor y preocupación por una situación inaceptable e insostenible por más tiempo.

Por esencia nuestra disciplina se enfoca al estudio del legado material de las culturales ancestrales, pero no por eso nos cegaremos y callaremos ante el actual suceso que ha afectado a la familia y comunidad de Jaime Mendoza Collío y al pueblo mapuche en general, heredero directo de los primeros habitantes de las tierras australes de Chile.

No sólo nuestro deber ético y moral nos motiva a solidarizar con la cultura mapuche, su dolor y su reivindicación; son los valores propiamente humanitarios, que como cientistas sociales nos guían hacia el repudio de otra muerte por la espalda, de quien expresara su pensamiento y actuara en defensa de sus derechos, ante la falta de respuesta a sus antiguas demandas.

También nos preocupa la manipulación pública que ejercen algunos medios de comunicación, acerca del sentido y desarrollo del proceso de reivindicación mapuche, etiquetado de conflicto y por ende, descontextualizado de los reales procesos de exigencias y negociaciones. El uso de las armas solamente ha perjudicado a valientes representantes del pueblo mapuche, por lo que consideramos que las intervenciones armadas por parte de instituciones del Estado y activistas que no se encuentran vinculados sanguínea y culturalmente a las comunidades mapuche, corresponden a atentados y circunstancias provocadas con el fin de agudizar el mal denominado conflicto. Hacemos un llamado a observar la realidad a partir de su larga duración y no sólo en la inmediatez que la desvirtúa, considerando que las exigencias mapuche corresponden a un largo proceso que aún perdura desde momentos históricos y del cual escasamente se ha obtenido beneficios, dada la falta de voluntad de parte de la población, instituciones y políticos chilenos.

Esperamos que este 15 de septiembre la Presidenta de la República, Dra. Michelle Bachellet, inste a las instituciones encargadas de la seguridad nacional, a la no utilización de armamento frente a manifestaciones que involucren a representantes de las culturas ancestrales de nuestro país.

Extendemos nuestro más profundo pésame a la familia de Jaime Mendoza Collío.

20 de agosto de 2009

Suscriben esta carta:

- Doina Lilyan Munita Pavel. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Carlos Rodrigo Mera Moreno. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- José Miguel Ramírez Aliaga. Arqueólogo.
- Rodrigo Eduardo Sánchez Romero. Magíster en Arqueología.
- María Andrea Ponce Laval. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Carmen Gloria Olivos Herreros. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Rayen Ximena Navarro Harris. Arqueóloga.
- María Victoria Castro Rojas. Arqueóloga.
- Andrea González Ramírez. Master en Arqueología prehistórica.
- Gabriela Andrea Urízar Olate. Lic. Antropología mención Arqueología. Dr.© historia América.
- Álvaro Luis Romero Guevara. Arqueólogo.
- Luciana Quiroz. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Boris David Santander Pizarro. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Gonzalo Pimentel G. Magíster en Arqueología.
- Francisco Javier Rivera Amaro. Arqueólogo.
- Andrea Seelenfreund. Arqueóloga.
- Paola González. Arqueóloga.
- Soledad Donoso Yulis. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Rolando Ajata. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Mónica Bahamondes E. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Karen Coles Herlitz. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Flora Vilches. Arqueóloga.
- Rubén Stehberg. Arqueólogo.
- Diego Carabias. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Marco Pontilla Mansilla.Arqueólogo
- Nuriluz Hermosilla Osorio. Arqueóloga.
- Ángela Peñaloza. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Álvaro Reyes. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Francisca Fernández. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Álvaro Olguín Palma. Licenciado en Antropología.
- Patricia Thielemann. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Héctor González Cortez. Departamento Antropología UTA.
- Gabriela Carmona Sciaraffia. Arqueóloga. Master en Arqueología y patrimonio.
- Cristina Prieto Olavarría. Arqueóloga
- Carole Sinclaire A. Arqueóloga.
- Lorena Arancibia Acosta. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Rafael Labarca Encina. Arqueólogo
- José Berenguer. Arqueólogo.
- Ricardo Moyano. Arqueólogo
- Ángel Cabeza Monteira. Arqueólogo.
- Carlos Carrasco. Arqueólogo.
- Verónica Baeza. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Indira Montt. Arqueólogo.
- Renato Sepúlveda Morales. Arqueólogo.
- Charles Garceau S. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Carlos González G. Arqueólogo.
- Joaquín Vega. Arqueólogo.
- José Francisco Blanco. Arqueólogo.
- Mario Henríquez Urzúa. Arqueólogo.
- Fernanda Kalazich R. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Carolina Belmar. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Felipe Vargas Faulbaum. Licenciado en Arqueología.
- Valentina Varas Hurtado. Licenciada en Arqueología.
- Andrea Matínez Carrasco. Licenciada en Arqueología.
- Valentina Trejo Vidal. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Alejandra Didier P. Arqueóloga.
- César Méndez Melgar. Arqueólogo.
- Amalis Nuevo Delaunay. Arqueóloga.
- Viviana Ambos. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Patricio Aguilera Castro. Licenciado en Arqueología.
- Daniela Baudet Colli. Licenciada en Arqueología.
- Pilar Rivas Hurtado. Arqueóloga.
- Pablo Mendez-Quirós Aranda. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Arturo Sáez Sepúlveda. Licenciado en Antropología con mención en Antropología física.
- Camila Arancibia Elorza. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Nicolás Lira S. Arqueólogo.
- Marcela Sepúlveda. Arqueóloga.
- Leonor Isabel Adán Alfaro. Arqueóloga.
- María José Fernández. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Andrés Troncoso. Arqueólogo.
- Pilar Castro Arenas. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Simón Urbina Araya. Arqueólogo.
- Claudia Solervicens. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Jimena Torres. Arqueóloga.
- José Castelleti Dellepiane. Arqueólogo.
- Francisco Garrido Escobar. Arqueólogo y Licenciado en Antropología social.
- Catherine Westfall. Arqueóloga.
- Mauricio Massone. Arqueólogo.
- Susana Nahoe. Licenciada en Antropología con mención en Arqueología.
- Yerko Araneda. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Slabik Yakuba. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Daniel Pavlovic. Arqueólogo.
- María José Gallego Mingo. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Juanita Baeza. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.
- Víctor Bustos. Arqueólogo.
- Manuel Arroyo. Arqueólogo.

- Darío Aguilera. Arqueólogo.
- Jorge Rodríguez. Licenciado en Antropología con mención en Arqueología.